5.Construcción de la propia identidad

Quizás la tarea más importante de la adolescencia consiste en la búsqueda (o la construcción) de la propia identidad; es decir, la respuesta a la pregunta "quién soy en realidad". Los adolescentes necesitan desarrollar sus propios valores,su propia personalidad, opiniones e intereses y no sólo limitarse a repetir los de sus padres aunque estos normalmente son muy influyentes. Han de descubrir lo que pueden hacer y sentirse orgullosos de sus logros. Desean sentirse amados y respetados por lo que son, y para eso han de saber primero quienes son.

Uno de los aspectos más importantes de esta búsqueda de identidad consiste en decidir que profesión o carrera desean tener. La confusión de la identidad típica de la adolescencia, los lleva a agruparse entre ellos y a no tolerar bien las diferencias, como mecanismos de defensa ante dicha confusión.

*La crisis de identidad

Los adolescentes pueden entrar en una etapa de crisis de identidad. Durante esta etapa analizan sus opciones y buscan llegar a comprometerse con algo en lo que puedan tener fe. Así, un adolescente puede optar por entrar en ONG, ir a la universidad, dar clases de baile, hacerse vegetariano, etc. Con frecuencia, estos compromisos de carácter ideológico o personal ayudan a formar la identidad y moldean la vida en los años siguientes. El nivel de confianza que los adolescentes tengan en sus compromisos influye en su capacidad para resolver sus crisis de identidad.


De la crisis de identidad surge la fidelidad a algo, la lealtad, la constancia o la fe y un sentido de pertenencia. No es raro que la crisis de la identidad pueda durar hasta cerca de los 30 años.


Si bien durante la infancia es importante confiar en otros, sobre todo en los padres, durante la adolescencia es importante confiar en uno mismo. También transfieren su confianza de los padres a otras personas, como amigos íntimos o parejas. El amor es parte del camino hacia la identidad. Al compartir sus pensamientos y sentimientos con otra persona en quien confía, el adolescente está explorando su identidad posible, y viéndola reflejada en la otra persona, a través de la cual puede aclarar mejor quien es. No obstante, la intimidad madura, que implica compromiso, sacrificio y entrega, no se alcanza hasta haber logrado una identidad estable.

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Anna Freud (1946) consideraba los años adolescentes como más importantes para la relación del carácter, haciendo más hincapié en este aspecto del que establecía su padre. Los cambios glandulares que producen los cambios fisiológicos también afectan el funcionamiento psicológico. La libido, energía básica que abastece el impulso sexual, vuelve a despertarse y amenaza el equilibrio id-ego, mantenido durante los años de latencia. Los conflictos resultantes causan ansiedad, así como posibles temores y síntomas neuróticos, que ponen de manifiesto defensas de represión, negación y desplazamiento. Para evitar ser abrumados por impulsos instituivos, los adolescentes emplean mecanismos de defensa del ego, tales como intelectualización (transformación de sus preceptos en pensamiento abstracto) y ascetismo (autonegación).

Eric Erikson (1950,1965,1968) identificó la adolescencia como una crisis de identidad en oposición a confusión de papel. El rápido crecimiento del cuerpo y la nueva maduración genital evidencian ante los jóvenes su inminente adultez, y los hacen interrogarse acerca de sus papeles en la sociedad adulta. La tarea más importante de la adolescencia es descubrir “Quién soy yo”. Un aspecto significativo de esta búsqueda de identidad es la decisión por parte de los jóvenes de seguir una carrera.

Implícito en la travesía adolescente de autodescubrimiento está el vaivén de las personas jóvenes entre la niñez y la madurez. La mayor parte de los jóvenes protesta cuando los adultos les consideran niños, así como cuando utilizan el término “adolescentes”, aun cuando ellos mismos están dispuestos a conceder que en algunas formas todavía pienso y actúo en parte como un niño.

Erikson (1960) recalca que el esfuerzo adolescente para lograr sentido del yo y del mundo no es “un tipo de malestar maduracional”, sino más bien, un saludable proceso vital que contribuye a fortalecer el ego del adulto maduro. La búsqueda de identidad es, por supuesto, una empresa que se produce a lo largo de la vida. La importancia de esta época de la vida es como un punto de lanzamiento para la búsqueda.

LA IDENTIDAD
Se han basado varios estudios en las teorías de Erikson, tratando de determinar las formas por las cuales los compromisos de las personas jóvenes, ya sea en una ocupación o en un conjunto de creencias, las ayudan a formar su identidad.
  • Logro de identidad:Después de una crisis en la cual la persona ha gastado gran cantidad de esfuerzo buscando activamente elecciones, ahora expresa un fuerte compromiso.
  • Cerrazón:Esta persona ha hecho compromisos, pero en vez de pasar por una crisis, ha aceptado los planes de otras personas. Ha llegado a ser un ama de casas piadosas desde el punto de vista religioso, porque su madre lo fue; o en otro caso, ha llegado a ser un hacendado de determinado partido político debido a que su padre también lo fue.
  • Difusión de identidad:No compromisos. Esta persona puede ser un joven busca placeres, que evita activamente comprometerse, o alguien que se deja llevar, sin rumbo, sin metas.
  • Moratoria:Todavía en crisis, esta persona se encamina al compromiso y probablemente logrará identidad.
Para muchos adolescentes, los años comprendidos entre los 13 y los 19 son un período de gran idealismo, cuando se llega a estar convencido de la necesidad de cambio social, durante el cual se insulta la hipocresía y complacencia de la sociedad y se trata de cambiar el mundo. Se esfuerzan por ser auténticos y cuando la sociedad puede canalizar constructivamente sus energías, sus contribuciones pueden ser significativas.


Relaciones personales: los padres

Es común la rivalidad entre padres y jóvenes, pero no necesariamente un factor constante de la vida. Estudios (1959) revelan que se produce una adecuada aceptación mutua por parte de padres e hijos. Otro estudio reciente encontró que los padres están preocupados por muchos aspectos de la vida de los jóvenes en esta edad, pero son por lo general positivos en su comportamiento respecto a las personas jóvenes. Los padres dicen “Nos entusiasma su comprensión ingenua, sus sorpresivas evidencias de madurez, su idealismo, su afán por aprender”; “ese admirable llegar a ser amigos, así como padres”, y “ellos los hacen sentir vivos y comprometidos”.

En 1973 se encontró que la mayor parte de los jóvenes entre los 13 y los 19 años dicen que realmente conocen, gustan de sus progenitores y los respetan. Entre ellos, tres de cuatro sienten que realmente conocen a sus medres y tres de cada cinco sienten que conocen realmente a sus padres. Aproximadamente 78% siente gran afecto por sus progenitores, el 88% siente gran respeto por ellos como personas y casi todos consideran que sus progenitores, a su vez, los cuidan. No obstante, hay una minoría substancial de jóvenes de esta edad que sienten que realmente nuca han conocido a sus progenitores y uno de cada cuatro no puede estar cerca de ellos. Comúnmente, estos jóvenes reprochan a sus progenitores por haber fallado en alguna forma específica, por haber mostrado poca comprensión o poca voluntad para ayudarlos a resolver un problema cuando eran más jóvenes.

Dependencia o independencia

Las personas jóvenes se sienten constantemente en conflicto entre su deseo por ser independientes de sus progenitores y darse cuenta de la forma en que realmente dependen de ellos. Los muchachos ven a sus padres como el progenitor más poderoso, mientras que las niñas consideran a sus madres como más poderosas. En su búsqueda de independencia, los adolescentes a menudo rechazan los intentos de sus progenitores para guiarlos, consideran sus opiniones como pasadas de moda definitivamente e irrelevantes y deliberadamente dicen cosas que molestan.

Esta actitud continúa durante los años universitarios para muchos jóvenes. Se considera que sólo hasta más o menos los 23 años la mayor parte de las personas puede entenderse con sus progenitores en una forma más madura.

Tratando de encontrar sus propios valores en una sociedad confusa, las personas jóvenes se preocupan por la autenticidad de aquellos que observan como modelos. Están pronto a acusar a sus progenitores y profesores de hipócritas cada vez que se dan cuenta de cualquier incongruencia entre los ideales profesados y el comportamiento real. Las primeras imágenes de sus progenitores como seres perfectos y modelos omnisapientes, se derrumban y nunca más vuelven a aparecer. Desde esta época en adelante, los progenitores son solamente personas como cualquier otra. Pero debido a que una vez se les otorgó mucho más poder que a cualquier otra persona se producen derribamientos de modelos ideales y ello llega a ser penoso.

Los niños comienzan por amar a sus progenitores. Después de un tiempo, los juzgan. Excepcionalmente, si es que alguna vez sucede, llegan a perdonarlos.

Los adolescentes requieren la libertad necesaria para pensar por sí solos. Quieren saber lo que sus padres opinan sobre diversos asuntos, pero ellos también desean llegar a sus propias conclusiones. Mientras están buscando respuestas, quieren ser escuchados, respetados y sobre todo tomados en serio.

Formación de valores propios

Los jóvenes tienden a tener las mismas actitudes políticas y religiosas de sus padres. Los activistas universitarios de la década de 1960 tendían a provenir de familias liberales activistas. Mientras con frecuencia sus padres estaban consternados por el radicalismo y la ilegalidad de las actividades de sus hijos, los estudiantes mismos consideraban que estaban haciendo lo justo para llevar adelante las ideas de sus progenitores.

Los conflictos entre las generaciones se dan con menor frecuencia en relación con valores generales que sobre hechos concretos. Los adolescentes desean hacer cosas que sus padres piensan que aún no están capacitados para hacer. Una vez que los progenitores y el hijo logran algún tipo de equilibrio respecto a lo que es permitido y a lo que no lo es, la naturaleza temporal de esta clase de conflictos se supera.

Relaciones con los iguales

Con frecuencia los progenitores expresan el temor de que los jóvenes se metan en problemas simplemente por seguir a sus compañeros. La tendencia a asociarse es fuerte durante la adolescencia, así como el deseo de ser aceptados por las demás personas. En tal sentido, un estudio gubernamental extenso con más de 3000 jóvenes llevó a concluir que las amistades de un adolescente tienen más influencia que sus progenitores en determinar el hecho de que se vea involucrado en problemas de delincuencia juvenil. Pero la influencia de los grupos de compañeros no es todopoderosa. El mismo estudio indicaba que los padres tienen mayor influencia en relación con problemas menores tales como la holgazanería y escapar del hogar.

Los adolescentes se identifican con otros jóvenes de su edad, más que con otras personas de su misma raza, religión, comunidad, o sexo debido tal vez a que sienten que la mayor parte de los otros jóvenes contemporáneos suyos comparten sus valores personales, pero que la mayor parte de la gente de más edad no lo hace. Comparándose a sí mismos con personas que están en los cuarenta y los cincuenta, los adolescentes se consideran más idealistas, menos materialistas, sexualmente más saludables y más capaces de entender la amistad y las cosas importantes de la vida. Quizá algunas personas jóvenes han sentido siempre de ésta manera, aunque en otros países o en otros tiempos, cuando la sociedad veneraba la sabiduría de la vejez, tácitamente las personas jóvenes mantenían la opinión de que solamente hasta llegar a la edad adulta se podría lograr una verdadera comprensión de la vida. En esta época, cuando se venera la juventud, muchas personas jóvenes sienten que nada tienen que aprender de sus mayores. Consideran que sus iguales pueden enseñarles puntos de vista muchos más valiosos, de modo que pasan gran parte de su tiempo con gente de su misma edad.

Amistad en la adolescencia

Entre los 13 y los 19 años la amistad llega a ser de vital importancia, en la medida en que los jóvenes se dedican a la tarea de separarse de sus familias, buscando su propia identidad, y en este proceso buscan el aliento de sus afines con quienes puedan realizar este periodo de su vida. Los amigos se dan entre sí el apoyo emocional que los adolescentes necesitan, pero ya no pueden aceptar de sus progenitores. De acuerdo con un planteamiento sociológico, la amistad de la adolescencia “se constituye cuando la pérdida de un fuerte sentido de límite del yo permite llegar a ser profundamente emocional y expresar en forma intensa la propia identidad a otros que, teniendo vulnerabilidades semejantes, no pueden considerarse agentes de un mundo hostil”.

En muchos casos, estas amistades forjadas más allá de necesidades mutuas perduran a través de la vida. Las cualidades que los adolescentes buscan en un amigo (o en una amiga) son muy similares a aquellas percibidas en estadios posteriores de la vida. Las amistades adolescentes se pueden considerar, por lo tanto, piedras angulares de las pautas de amistad.

La sexualidad

La sexualidad llega a destacarse durante la adolescencia, pero un estudio concluyó recientemente que por lo general no constituye el centro predominante de interés, aún en estos años.

La imagen que las personas jóvenes tienen de sí mismas y de sus relaciones con sus iguales y con sus progenitores está relacionada con su sexualidad. En esta edad, la actividad sexual, desde besos casuales, mimos y caricias, hasta coito, satisface una cantidad de necesidades importantes, de las cuales la menos importante es el placer físico. Más importante es la habilidad de la interacción sexual para mejorar la comunicación, para ejemplificar la búsqueda de nuevas experiencias, para proporcionar madurez, para estar a tono con los compañeros de grupo, para lograr acabar con presiones y para investigar los misterios del amor.




La dificultad en la comunicación con los padres

Las actitudes hacia la sexualidad y el comportamiento sexual han cambiado, tanto entre las personas jóvenes como entre sus progenitores.
Hoy los valores de los padres son más liberales, especialmente respecto a los jóvenes.

Sin embargo, la comunicación acerca del sexo continúa siendo un problema para la mayor parte de padres y jóvenes. Los jóvenes, por lo general, desean poder hablar libremente con sus padres sobre el comportamiento sexual y sus problemas, pero no lo hacen por muchas razones. Consideran que no pueden abrirse confiadamente a sus padres, puestos que éstos a su vez no lo hacen con ellos; porque los puntos de vista de sus padres son tan diferentes que éstos no podrían entenderlos a ellos; porque temen la desaprobación de sus padres, sus regaños o castigos; porque sienten que sus padres se ofenderían, decepcionarían o escandalizarían al descubrir que sus hijos “han perdido la inocencia”, porque están desconcertados, u ocasionalmente, por su propio deseo de intimidad.

Los jóvenes tienden a sentirse más cómodos para hablar del sexo con sus padres, si ambas generaciones tienen valores sexuales similares, ya sean éstos liberales o conservadores; así mismo , madres e hijas tienen una comunicación con más éxito acerca de asuntos sexuales otra combinación progenitor-hijo.

La siempre presente ambivalencia adolescente puede verse en los sentimientos de los jóvenes respecto al hecho de hablar acerca del sexo con sus progenitores. Aunque dicen que les gustaría abrirse y ser francos con sus padres acerca de su comportamiento sexual, no les gusta ser interrogados y tienden a considerar que sus actividades sexuales son solamente asunto suyo.

6.Grupo de amigos



El grupo de pares en el adolescente, o sus amigos son una parte muy importante para el joven en su desarrollo psicoafectivo. Es de suma relevancia que el grupo de pares sea positivo para el adolescente a fin de que su desarrollo transcurra de la forma más sana posible.
El joven que atraviesa la adolescencia es fundamental para la conformación de su personalidad en el modelo en los cuales reflejarse e identificarse. El grupo de pares opera como un modelo para el joven y las conducta que tenga van a tener que ver directamente con el mismo.
La amistad según la adolescencia.

En la pubertad el joven tienden a agruparse con sus pares y surgen amistades muy estrechas, especialmente entre los del mismo sexo. En la adolescencia el joven tiene una conciencia de ser social y una cierta competencia y adecuación en sociedad en esta etapa ya tienen un grupo de amigo, participa en diferentes grupos de actividades extra curriculares y se siente identificado con un grupo de iguales es decir compañeros que comparten los mismos intereses. Para el adolescente el grupo de pares es el mecanismo que le permite salir del ámbito familiar e ingresar al ámbito social de una forma adecuada y de cierta manera protegida, ya que el grupo se convierte en un espacio donde puede actuar, reflexionar, ensayar conductas, desarrollar destrezas, tener amigos e ir elaborando su identidad. El grupo le da al joven una sensación de seguridad y de pertenencia. El amigo es para el adolescente la persona que lo comprende, que piensa como él, que se viste como él, con el que intercambia información, acerca del descubrimiento de la vida adulta, y con el que comparte ideas e ideales. El amigo es aquel que apoya en el bien, se debe distinguir entre un cómplice y un amigo, el cómplice orienta hacia el mal. En la adolescencia se busca la amistad como un apoyo confiable que sirve como un espejo para conocerse y afirmarse así mismo.


Enlace:

http://adolescenciadelsigloxxi.blogspot.com.es/2007/11/cambios-cognoscitivos-aunque-la-madurez.html